viernes, 23 de agosto de 2019

¡Pregúntale a Google!


¡Hola de nuevo! Aquí os traigo la segunda parte del post sobre buscadores. Finalmente decidí dividir la información para poder dedicarle más atención al buscador que destaca entre todos ellos: ¡Google! ¿Quién no le ha preguntado alguna vez alguna duda sobre una fecha, un nombre, un tutorial, etc?

Ahora bien, ¿por qué es Google el buscador más utilizado? ¿Es el mejor buscador? ¿Qué nos ofrece éste que no tienen otros buscadores? Os animo a reflexionar sobre las características y herramientas que tiene este gigante de la web al que todos recurrimos constantemente. Hablaremos de él con frecuencia 😊

* * *

No hay que confundir lo que es un buscador (Google, Bing, Yahoo!) de lo que es un navegador (Internet Explorer, Firefox, Chrome). Ya explicamos lo que era. Yo solía utilizar únicamente Google porque es el buscador que viene instalado por defecto en mi móvil Android y en el navegador Chrome que utilizo en el ordenador (navegador desarrollado por Google). Si es verdad que Google me parece fácil de usar y tiene aplicaciones muy interesantes que me facilitan el trabajo. Con la cuenta de correo Gmail puedes registrarte y disfrutar de otros servicios como la plataforma de almacenamiento Google Drive, el GPS de Google Maps, reproducción de videos con YouTube, grabación de pantalla con Loom, llamadas, videollamadas y servicio chat con Hangout, etc.

Diseño y extensiones aparte, podemos considerar la calidad de los resultados de este buscador – creado hace ya 21 años – teniendo en cuenta varios factores. Por un lado, su rapidez. Por otro lado, su índice de cobertura: Google registra el mayor número de páginas web si lo comparamos con otros buscadores (828.000 resultados al teclear “interinidad” frente a los 389.000 resultados que aparecen en Bing con la misma palabra). Pero sobre todo, destaca por su precisión a la hora de predecir las intenciones del usuario. Esto es así gracias a su algoritmo secreto llamado PageRank.



Cada buscador utiliza su propio algoritmo para obtener un resultado numérico que les sirva para clasificar, indexar y ordenar los resultados de una búsqueda. Aunque la empresa haya intentado explicar, muy superficialmente, cómo funciona, la fórmula matemática del PageRank es el mejor secreto guardado de los creadores de Google, Larry Page y Sergey Brin. Se podría decir que actúa en dos direcciones:

1.    Busca coincidencias de las palabras clave que escribimos con el contenido de las páginas que tiene indexadas en milésimas de segundo.
2.    Valora las páginas que coinciden de acuerdo con una serie de criterios para ordenarlas en una lista de resultados de manera que los primeros que vemos son los mejores resultados puntuados por el PageRank.

Este algoritmo puede llegar a utilizar hasta 200 factores para determinar el orden de los resultados que nos muestra. Entre ellos se encuentran:  el tiempo que dominio se mantiene en uso; las palabras clave que aparecen en él, número y posición de las mismas; la extensión de la página de acuerdo con el país desde donde se hace la búsqueda; la calidad de los enlaces, archivos y referencias citadas; si la página incluye información sobre los creadores o formas de contacto; si se actualiza regularmente, etc.

En esta misma línea, Google también hizo pública la guía oficial que utilizaba para evaluar la calidad de un sitio web, allá por el 2015, aunque advirtió que no era algo definitivo pues es un proceso en constante evolución. Esta guía se llama “Search Quality Rating Guidelines” y se puede consultar en estas páginas:


Según los autores de estos artículos, Google se centra básicamente en analizar cómo la página consigue su propósito para la que fue creada. Uno de ellos enumera lo que Google considera más importante: compartir información (personal o sobre cualquier tema), expresar un punto de vista, permitir que los demás pregunten y opinen, vender productos, compartir archivos, etc. También se dice que Google utiliza un algoritmo más estricto de lo normal para analizar las llamadas páginas YMYL (“Your Money or Your Life”) que tratan los temas más influyentes para los usuarios como la salud, la felicidad o las finanzas.  

Otro de los aspectos más valorados por Google son los movimientos de cada usuario para interpretar nuestros deseos e intereses. Aquí entra en juego otro algoritmo llamado RankBrain con el que se almacena y analiza nuestro historial de navegación, los clics que hacemos y cómo solemos reaccionar ante los resultados que nos ofrece; además de una gran cantidad de datos personales que los algoritmos van recibiendo como retroalimentación para mejorarse constantemente.

Teniendo todo esto en cuenta ¿pensáis que los resultados de la primera página son siempre los más fiables? Según Google sí, pero paralelamente también son los más relevantes para que éste gane dinero. No tenemos que olvidar que Google es una empresa y que todos estos servicios gratuitos que nos ofrece son al fin y al cabo una estrategia pensada para obtener beneficios.

La empresa ha desarrollado un importante negocio de publicidad en torno al motor de búsqueda utilizando su índice de cobertura para captar empresas dispuestas a pagar por aparecer en la primera página, justo en los primeros resultados. Google les garantiza llegar al mayor número posible de clientes potenciales. Estos enlaces se diferencian de los resultados “orgánicos” con un pequeña cuadro informativo donde pone “anuncio”.

Captura de pantalla en Google

Llegados a este punto, me gustaría entrar a comentar cómo el funcionamiento de estos algoritmos como el PageRank de una página podrían afectar a alguien que es tanto usuario como creador de una página web (sobre contenido o  un negocio). Por un lado, puesto que la mayoría de usuarios no pasan de la prime página de resultados (estadisticamente el 91,5% de los clics son para los 10 primeros resultados), me preocuparía no aparecer en ésta pues no podría dar a conocer mi empresa o mis publicaciones. Por suerte, existen personas especializadas llamadas Search Engine Evaluators que trabajan para solucionarlo. Analizan tu caso y te recomiendan una serie de técnicas y cambios (Search Engine Optimization)  orientados a mejorar el ranking de tu de tu página web en la lista de resultados de cualquier buscador.

       Por otro lado, como usuario también me inquieta que, al igual que para Facebook y otros gigantes de la Web, seamos “productos” y que a raíz de sus políticas de empresa haya aumentado el grado de desprotección de la privacidad al que estamos sometidos debido al uso de información personal que recogen gracias a las cookies. ¿Hasta qué punto estamos dispuestos a hacer pública nuestra vida? ¿La privacidad tiene un límite?


      Me permito terminar con estas preguntas para la reflexión y una cita reveladora que encontré en el libro El filtro burbuja: cómo la red decide lo que leemos y lo que pensamos (2017) de Eli Pariser, del cual hablaremos en la próxima entrada del blog. 




Si no pagas por algo, no eres el cliente, sino el producto que se vende.
Andrew Lewis, 
bajo el seudónimo Blu_beetle,
en la página web Metafilter

Fuentes consultadas:

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