martes, 27 de agosto de 2019

La burbuja de filtros


“Pocas personas se percataron de la entrada que apareció en el blog corporativo de Google el 4 de diciembre de 2009. No buscaba llamar la atención; ni pronunciamientos llamativos, ni anuncios impactantes de Silicon Valley, tan solo unos párrafos de texto entre un resumen de los principales términos de búsqueda y una actualización relativa al software financiero de Google.

Pero no todo el mundo lo pasó por alto. Danny Sullivan, editor del blog tecnológico Search Engine Land […] escribió que se trataba del “mayor cambio que se había producido en los buscadores”. Para Danny, el título lo decía todo: “Búsquedas personalizadas para todos”. A partir de esa mañana, Google utilizaría 57 indicadores – desde el lugar en el que te hubieras conectado o el  navegador que estuvieras utilizando hasta lo que hubieras buscado antes – para conjeturar quién eres y qué clase de páginas te gustan. Incluso si no habías iniciado ninguna sesión, personalizaría sus resultados, mostrándote las páginas en las cuales, según predecía, harías clic con más probabilidad”.

Páginas 11, 12 de El Filtro Burbuja de Eli Pariser (2017)

Primeras líneas de unos de los libros que ya he mencionado en alguna ocasión y que se trajo al foro de clase para abrirnos los ojos sobre cómo está evolucionando el mundo digital y cómo estos cambios están afectado, de algún modo, a nuestras vidas y a la sociedad en la que vivimos. A continuación, os presento una charla del mismo autor en TEDtalks donde resume brevemente lo que fue uno de sus mayores descubrimientos.



 La burbuja de filtros es lo que crece detrás de esa personalización tan perseguida por los gigantes de Internet como Google, Facebook, Amazon o Netflix; así como por muchas Apps que utilizamos y cualquier portal de noticias actualmente. Lejos queda el anonimato del mundo digital en 1998 que describía la famosa viñeta del New Yorker. Ahora Internet “es una herramienta para recopilar y analizar nuestros datos personales” (2017:15).



¿Cómo se recopila nuestra información?

Estas empresas, sobre todo páginas web de compra-venta, redes sociales y aplicaciones, invierten mucho dinero en crear bases de datos con información personal de cada uno de sus clientes para usarla con fines publicitarios y/o económicos. Guardan principalmente tu localización, idioma, número de teléfono, correo electrónico y todos los datos relacionados con nuestros movimientos en Internet – historial de búsquedas y de visitas – los cuales se recopilan gracias a las “cookies”, una especie de microprogramas que se descargan automáticamente cuando nos ponemos a navegar en una página web1. La cuestión es que no nos queda más remedio que aceptar su descarga para seguir consultando contenido por la página si éste nos interesa realmente.

Es ahí donde encontramos el origen de la inmensa cantidad de publicidad que nos bombardea cuando buscamos un vuelo, miramos un hotel o queremos comprar cualquier producto. Te sales de la página de una aerolínea y podrás estar varios días observando anuncios de agencias, estancias en país de destino, actividades para realizar, etc. en cualquier sitio que visites posteriormente. ¡Incluso puede que haya subido el precio del trayecto si vuelves a consultarlo un par de horas después! Esto es lo que llamamos anuncios personalizados o selectivos y está revolucionando el mundo de la publicidad.   

La verdad es que, teniendo todo esto en cuenta, no me sorprendió cuando este verano saltó la noticia de que Google escucha el 0,2% de las conversaciones de sus usuarios con Google Assitant para mejorar, a priori, el funcionamiento de este asistente virtual. Pese a que a los trabajadores firman un contrato de confidencialidad para transcribir solo lo que se le pide a Google Assistant, algunos de ellos han asegurado que a veces los micrófonos saltan sin más y oyen lo que los usuarios hablan sin ser verdaderamente conscientes de que son escuchados. Técnicamente es legal pues aparece en los términos y condiciones que aceptamos antes de usar la herramienta. Por ello, se aconseja configurar nuestra cuenta antes de iniciar sesión en cada una de las herramientas que usemos (servicios de Google u otros), como ya mostramos en el post anterior.

En cualquier caso, personalización y privacidad son dos conceptos que van de la mano, por lo menos en lo que a Google, respecta. Gracias a nuestros datos personales, construye un perfil de comportamiento para darnos “lo que queremos”. Esta forma personaliza de consumir información está ya tan extendida que la pantalla que tenemos frente a nosotros se ha convertido en un reflejo de lo que somos, de nuestra ideología, de nuestros gustos e intereses. Mirándolo por el lado positivo, se gana nuestra fidelidad al satisfacer nuestras necesidades, pero desgraciadamente trae también consigo una consecuencia peligrosa: aislarnos en nuestra “burbuja de filtros” y limitar los conflictos cognitivos que nacen de la confrontación de ideas diferentes y nuevas informaciones para desarrollar nuestra creatividad y ampliar nuestro entendimiento del mundo.

Para mí, el mayor problema reside en que el proceso de personalización es opaco y se retroalimenta. Los algoritmos no nos muestran lo que entra o lo que se elimina de nuestra “burbuja de filtros” ni el porqué. ¡Lo hacen sin consultarnos! Además, es difícil salir de ella, pues nuestra forma de pensar seguirá determinando nuestros clics y no clics.

Estoy de acuerdo con lo que él mismo dice, debería haber más transparencia por parte de las páginas web, de los buscadores, de las redes social y la posibilidad de un "control compartido" entre estas y el usuario para decidir qué queremos ver y qué queremos obviar. También comparto las ideas de mis compañeros: debemos ser siempre críticos con nuestras búsquedas, con la información que encontremos y con las páginas que visitemos para que la red no sea la única que decida lo que leemos y lo que pensemos.

¿Qué pensáis vosotros sobre la Burbuja filtros? 

Fuentes consultadas:

Pariser, Eli (2017). El filtro burbuja: cómo la red decide lo que leemos y lo que pensamos. Barcelona: Penguin Random House Group Editorial. Traducción de Mercedes Vaquero.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Entradas destacadas

TÉCNICAS PARA UNA BÚSQUEDA EFICIENTE

        Hoy os traigo algunos consejos que podéis seguir y enseñar a vuestros alumnos para ayudarles a realizar búsquedas más eficientes c...